Aristóteles llegó hace más de 2.000 años a la nada sorprendente conclusión de que los humanos buscan principalmente la felicidad.
En 1961, el psicólogo estadounidense Mihály Csikszentmihalyi escribió: "La felicidad se busca por sí misma, mientras que cualquier otro objetivo -salud, belleza, dinero o poder- sólo se valora porque se cree que conduce a la felicidad". Csikszentmihalyi trató de encontrar un término para el estado en el que sentimos felicidad. Lo llamó "flujo". Pero ¿cuándo estamos "en flujo"? En entrevistas con más de 1.000 personas, encontró cinco factores comunes que todos los entrevistados describieron cuando hablaron de sentirse "felices": La felicidad, o "flujo", ocurre cuando a) estamos concentrados en una actividad que b) hemos determinado nosotros mismos, que c) no es ni poco exigente (boreout) ni demasiado exigente (burnout), y que tiene d) un objetivo claro y e) retroalimentación inmediata.
Csikszentmihályi descubrió que quienes se encuentran en estado de "flujo" experimentan una profunda satisfacción, así como una pérdida de la noción del tiempo y de la autopercepción: se sumergen por completo en la actividad. Músicos, deportistas, actores, médicos y especialistas en dolor



